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FORENSES

27-5-2022

Forenses: Informe - Refrescando la memoria. Hoy Balística Forense

No hay dos armas que dejen idénticas marcas en la munición empleada.

Cuando hoy en día surge una investigación relacionada con la utilización de armas de fuego todos sabemos, de alguna manera, que no hay dos armas que dejen idénticas marcas en la munición empleada, y que, mediante el estudio de las huellas dejadas en el proyectil cuando éste se desliza por el ánima del cañón, o las producidas en la vaina, por la rampa de alimentación, las paredes de la recámara, espaldón, aguja percutora, extractor y expulsor, se puede llegar a deducir el arma que realizó el disparo. Así lo recordó el prestigioso Lic. Carlos Alberto Guzmán en su portal de criminalística. Esto que a nosotros nos parece una pequeñez, fue para nuestros antecesores un largo camino a recorrer hasta dar con los procedimientos técnicos que permitieran afirmar con rigor científico qué arma fue la empleada en realizar los disparos. Hay que recordar que el primer intento con éxito del que se tiene constancia, en descubrirse al autor de un crimen realizado con un arma de fuego, data de comienzos del siglo XIX. Corría el año 1835, y en la ciudad de Londres no había cuerpo de policía, tan solo un pequeño grupo de “ayudantes” reclutados por Henry Fielding -juez de paz de Westminster-, a los que se les conocía como los Bow Street Runners, que se dedicaban a investigar los crímenes utilizando métodos poco ortodoxos, e incluso alguna vez que otra no muy legales. Henry Goddard, uno de estos “peculiares investigadores”, al observar un proyectil extraído del cuerpo de una víctima de un asesinato, se percató de la existencia de una llamativa protuberancia o abultamiento en la misma. Dado que por aquélla época las armas de fuego eran de avancarga y los tiradores habitualmente hacían mediante un molde o turquesa sus propias balas, nuestro avezado investigador pensó que si encontraba el molde encontraría al asesino. Con ésta idea, Goddard se lanzó a registrar las casas de los sospechosos, y cuando procedía al registro de la vivienda de uno de ellos, al examinar el molde con el que fabricaba las balas de plomo el morador de la misma, pudo observar que en el interior de la turquesa había una pequeña hendidura. Procedió a fabricar un proyectil y al compararlo con el que se había extraído del cuerpo de la víctima pudo ver que los abultamientos de ambas eran idénticos, con esto, y se supone que un poco de “presión”, hizo que el asesino confesara su crimen. 

En este primer caso, podemos decir que el rigor científico brilló por su ausencia, sólo la suerte y la intuición se aliaron para llegar al acierto policial que convertiría a Goddard en el precursor de lo que llegaría a ser un nuevo método para la investigación de los crímenes cometidos con armas de fuego. Pasado el tiempo y algunos casos resueltos con mayor o menor rigor científico, en la Alemania de 1898. Un médico forense berlinés, el Dr. Paul Jeserich, asistía en calidad de experto al tribunal de la ciudad alemana de Neuruppin en un caso de homicidio. Durante el proceso le mostraron a Jeserich un proyectil extraído del cuerpo de la víctima, y el revólver propiedad del acusado. Este doctor era partidario de la teoría que afirmaba que el proyectil al recorrer el ánima del cañón y rozar con las estrías de éste a gran presión, sufría una serie de marcas y por lo tanto si se realizaba otro disparo con el arma del criminal, el deslizamiento por el ánima del cañón produciría huellas en el proyectil iguales a las que tenía la extraída del cuerpo, siempre y cuando el arma empleada fuera la misma.

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Con esta idea realizó un disparo de prueba, fotografió las dos balas, amplió las fotos y sorpresa, se dio cuenta de que las marcas dejadas por las estrías y los campos del ánima del cañón en el “proyectil testigo”, eran idénticas a las que tenía el “dubitado”. Comienza el siglo XX, y poco a poco otros investigadores fueron creando nuevos métodos de investigación, que irían dando a conocer en sus asesoramientos a los tribunales de justicia. Uno de ellos, Richard Kockel, que siendo director del instituto forense de la ciudad de Leipzig, efectuó las primeras pruebas del “desarrollo” del cuerpo del proyectil, realizando negativos del mismo en láminas de cera y óxido de cinc. Al profesor Balthazard le llamó la atención que en el culote de la vaina existieran una serie de marcas y que éstas eran producidas al incidir sobre él la aguja percutora en el momento del disparo. De igual manera observó que el espaldón también producía una serie de marcas en el culote del cartucho (vaina servida), e incluso lo hacían el extractor y el expulsor.

Balthazard había descubierto un camino muy importante, pero a causa del comienzo de la I Guerra Mundial estas investigaciones fueron abandonadas. Llegado el año 1917 entra en escena uno de los grandes pioneros de la balística forense: Charles E. Waite. Su historia se mezcla con la balística, cuando como funcionario del ministerio público del estado de Nueva York, asistió como ayudante del Presidente de la Comisión de Investigación nombrada por el Gobernador del Estado, encargada de revisar la no muy fiable sentencia dictada por un tribunal del condado de Orleans en el proceso que investigó y juzgó el caso del doble asesinato cometido en la noche del 21 de marzo de 1.915 en una granja del pequeño pueblo de West-Shelby, donde su propietario Charles B. Phelps y su ama de llaves Margarett Walcott fueron asesinados a tiros con un arma del calibre 22. Dos trabajadores de la granja, Charles E. Stillow y su cuñado Neldon Green, fueron acusados y condenados en un proceso que estuvo repleto de irregularidades. Del cuerpo de Charles B. Phelps se extrajeron tres proyectiles del calibre 22, y a Stillow, se le requisó un revolver del mismo calibre. El fiscal del caso contrató a Albert Hamilton, uno de los abundantes y poco fiables “expertos” en balística que pululaban en aquélla época alrededor de los tribunales de justicia de los EE.UU, ofreciendo sus servicios para asesorar como “técnicos en balística”, y que en la mayoría de los casos siempre se inclinaban a dar la razón a la parte que los contrataba. Hamilton, tras inspeccionar el revólver de Stillow y observar mediante un microscopio los tres proyectiles extraídos del cadáver, realizó un dictamen demoledor para los acusados. Dijo que junto a la boca del cañón del revolver había una muesca, y ésta misma muesca aparecía marcada en las balas, lo que le sirvió para decir que: “los proyectiles asesinos sólo pudieron ser disparados por el revolver del acusado”. Gracias a este dictamen tan demoledor como falso, los acusados fueron condenados a la silla eléctrica. Al proceder a la revisión del caso, la Comisión que había nombrado el gobernador Whitmann, no fiándose del dictamen de Hamilton, mandó efectuar varios disparos de prueba para obtener proyectiles testigo, que posteriormente fueron mandadas junto con las dubitadas, a la compañía óptica Bausch & Lomb, con el encargo de buscar las muescas que Hamilton dijo haber encontrado. Mediante un estudio con los aparatos ópticos mas precisos de que se disponía, intentaron localizar las muescas, no siendo capaces de dar con ellas ni en los proyectiles extraídos del cadáver ni en las que se obtuvieron en los disparos de prueba realizados. Sin embargo, se efectuó un importante descubrimiento. Tanto las balas del crimen, como las de prueba tenían cinco estrías, pero con una gran diferencia: las estrías del arma de Stillow eran normales y regulares, y así se podía apreciar en las balas obtenidas al efectuar los disparos de prueba, pero en las balas dubitadas había quedado marcado un campo intermedio de una anchura anormal. El arma utilizada para cometer el crimen tenía un defecto de fabricación que no tenía el arma propiedad de Stillow, quien fue declarado inocente, pero había pasado tres años en prisión y a punto de morir en la silla eléctrica a causa de un falso informe de un no menos falso especialista en balística. Charle E. Waite, quedó muy impresionado a causa de lo ocurrido, y se prometió a sí mismo que intentaría dar con un sistema fiable y capaz de identificar el arma utilizada en un crimen, mediante el estudio del cartucho empleado. Con esta idea en mente se lanzó a visitar las fábricas de armas más importantes de los EE.UU y a continuación las europeas, solicitando los datos exactos de las características de las armas que fabricaban. A finales de 1923, después de cuatro años de viajes e intenso trabajo realizó un gran descubrimiento: ¡No había ni un solo modelo que fuera exactamente igual a otro! Había diferencias en los calibres, en el número y orientación de las estrías, de manera que estas podían estar orientadas a izquierda o a derecha, y sus ángulos de torsión podían ser distintos.

Waite con todos estos datos de fabricación realizó una especie de altas o catálogo técnico de la mayoría de las armas existentes en aquella época, recogiendo los “caracteres de clase” que definen a todas las armas que son de un mismo tipo, marca y modelo, pudiendo llegar a determinar mediante la observación y posterior consulta de las marcas producidas por estampación en la vaina, o por deslizamiento en la bala, qué modelo de arma había sido empleado en un crimen, llegando a diferenciar si el cartucho empleado procedía de un revólver Colt Army Mod. 1873 ó de un Smith Wesson del Ejército. Pero estos resultados aparentemente satisfactorios sólo solucionaban una parte del problema, puesto que no era factible diferenciar un Colt Army Mod. 1873 de otro Colt Army Mod. 1873. Hacía falta encontrar unos “caracteres individualizantes” que permitieran distinguir dos armas del mismo tipo, marca y modelo.

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La solución a este nuevo problema la encontró observando el proceso de fabricación del cañón de una pistola. El cañón es fabricado y pulido en un bloque cilíndrico de acero, al que mediante una cortadora automática de acero se procede a labrar en él las estrías. Aunque en este proceso se utilizan máquinas de gran calidad y precisión, durante el mismo hay que interrumpir frecuentemente el trabajo para afilar las cuchillas de las máquinas. Si se observa al microscopio el filo de la cuchilla de una cortadora se verá que este no es recto, sino dentado. Por lo tanto, el orden y la medida del dentado es forzosamente distinto en cada filo, produciéndose cambios en el mismo cada vez que es afilado, que luego podrán ser observados en cada una de las estrías. Si a todo esto se le suma la acción abrasiva, causada por las virutas de acero que se producen en el proceso y que la cortadora empuja a lo largo del interior del cañón durante la fabricación del mismo, nos dará como resultado en cada arma unas características que no se repetirán jamás. Si tenemos en cuenta que la bala al pasar por el ánima del cañón sufre dos tipos de marcas: las primeras causadas por las estrías del ánima, que en la bala se convertirán en campos, y las segundas causadas por los campos del ánima, que darán como resultado las estrías, podemos llegar a decir que la bala, después de recorrer el ánima del cañón, se convierte en el negativo de éste. Aquí estaba la solución, ahora sólo era preciso encontrar éstas mismas diferencias en los proyectiles. Y esto sólo era posible con un buen microscopio.

Waite explicó su idea al óptico Max Poser y le pidió que le fabricara un microscopio para poder verificarla. El óptico le fabricó un microscopio dotado con un soporte que mantenía sujeta la bala, y con una escala de medición que permitía medir las huellas mas insignificantes que existieran en la misma. A posteriori se le unieron el físico John H. Fisher y el químico y gran especialista en microfotografia Philipp O.Gravelle gracias a esta unión nació en Nueva York el primer instituto de balística forense del mundo (Bureau of Forensic Ballistics). Fisher aportó a la investigación dos grandes inventos, con el primero de ellos desarrollado basándose en la idea del Citoscopio médico, construyó un aparato que servía para ver con todo detalle el interior del cañón de un arma de fuego. Nacía así el Helixómetro. El segundo aporte fue un nuevo microscopio calibrador con una mayor precisión que el fabricado anteriormente por Poser. Permitía medir con muchísima más precisión los campos intermedios, las estrías, y la orientación de las mismas. Con éste nuevo microscopio Gravelle pudo observar gran cantidad de proyectiles disparados por distintas armas de un mismo modelo. Pero no estaba del todo satisfecho, puesto que para comparar un proyectil con otro había que observarlos por separado, y ello suponía mayor imprecisión que examinándolos simultáneamente. Luego de pensar se le ocurrió la idea que daría a la balística uno de los fundamentos científicos más importantes. Tomó dos de los microscopios calibradores y los unió mediante un dispositivo óptico gracias al cual se podían observar dos proyectiles juntos superponiéndolos en una sola imagen y lograr que ambas giraran de manera que se pudieran comprobar viendo las coincidencias y diferencias que hubiera en las mismas. El microscopio comparativo de Gravelle veía la luz.

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Para estas fechas se unió al equipo de Waite un nuevo miembro, el doctor Calvin Goddard que al poco tiempo de manejar el microscopio comparativo podía distinguir si una bala dubitada y una testigo habían sido disparadas por la misma arma. Y eso no era todo, siguiendo el camino que había iniciado el profesor Balthazard, comenzó a observar el culote de las vainas disparadas encontrando que las lesiones producidas por las máquinas empleadas en la fabricación de la aguja percutora o del bloque de cierre del arma que había realizado el disparo, coincidían con las lesiones que aparecían en el culote de la vaina empleada. Desde 1925, en que Gravelle inventó el microscopio comparativo, hubo que esperar a la primavera de 1927, cuando en el proceso Sacco-Vanzetti, Calvin Godardd lo dió a conocer realizando con él un dictamen modelo en la historia de la Balística Forense. Fuente: Blog de Lic. Carlos Alberto Guzmán.

26-5-2022

Forenses: Tanatoquimia forense.

Un documento presentado por

la Asociación Ecuatoriana de Medicina Forense.

Para el grupo colegiado Ecuatoriano esta práctica es usada para la determinación de causa y data de muerte. Según el informe presentado, la Tanatoquimia consiste en la aplicación de técnicas bioquímicas con fines forenses, misma que se aplica a cadáver con menos de 24 horas de fallecimiento, y se usa para el análisis de elementos orgánicos e inorgánicos, con la finalidad de establecer con mayor precisión la hora de muerte. El establecimiento del intervalo postmortem se enfoca principalmente en la evaluación de las modificaciones físicas y químicas que ocurren en el periodo comprendido desde la ocurrencia de la muerte hasta el momento de la autopsia, en la que se consideran y describen los cambios recientes y tardíos, y que, en muchos de los casos, resulta ser desafiantes para la el médico forense. Dado  que  algunos casos no muestran alteraciones 

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morfológicas o fisiológicas, es necesario recurrir al apoyo de la bioquímica postmortem para determinar un análisis pericial eficaz para el establecimiento de las circunstancias de muerte.
𝗨𝘁𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗳𝗹𝘂𝗶𝗱𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗮𝗻á𝗹𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗯𝗶𝗼𝗾𝘂í𝗺𝗶𝗰𝗼: La cuantificación de parámetros bioquímicos es un recurso importante para la evaluación pericial del tiempo de muerte. Los fluidos en el cadáver, son altamente útiles para los análisis tanatoquímicos, dado su lento proceso de descomposición y alteración metabólica. La sangre, a pesar de ser un fluido, no es idóneo para este tipo de análisis, pues, su rápida degradación afecta considerablemente la estabilidad de los marcadores bioquímicos, por lo cual, se prefiere 𝙛𝙡𝙪𝙞𝙙𝙤𝙨 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙚𝙡 𝙡í𝙦𝙪𝙞𝙙𝙤 𝙘𝙚𝙛𝙖𝙡𝙤𝙧𝙧𝙖𝙦𝙪í𝙙𝙚𝙤, 𝙝𝙪𝙢𝙤𝙧 𝙫í𝙩𝙧𝙚𝙤, 𝙡í𝙦𝙪𝙞𝙙𝙤 𝙥𝙚𝙧𝙞𝙘á𝙧𝙙𝙞𝙘𝙤 𝙤 𝙚𝙡 𝙡í𝙦𝙪𝙞𝙙𝙤 𝙨𝙞𝙣𝙤𝙫𝙞𝙖𝙡, 𝙮 𝙚𝙣 𝙘𝙖𝙨𝙤𝙨 𝙚𝙭𝙘𝙚𝙥𝙘𝙞𝙤𝙣𝙖𝙡𝙚𝙨, 𝙨𝙖𝙣𝙜𝙧𝙚 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙫𝙖𝙨𝙤𝙨 𝙛𝙚𝙢𝙤𝙧𝙖𝙡𝙚𝙨. Considerando su alteración o conservación luego de la muerte, algunos de los marcadores bioquímicos estudiados son: electrolitos, compuestos nitrogenados, proteínas, enzimas, glúcidos y hormonas. AUTORA DEL DOCUMENTO: Bonifaz Castillo Estefanía Carolina - Especialista en Medicina Forense Ecuador - 

Asociación Ecuatoriana de Medicina Forense

En el plano de varias provincias Argentinas, incluyendo en donde estamos ahora. Si se ordena una práctica de autopsia pasadas las 13:00 horas, de un día viernes, es muy posible que esa orden se cumpla "con viento a favor" el día lunes siguiente. Lo cual no garantiza que se pueda conservar la prueba debido a imprevistos que puedan suceder.

25-5-2022

Forenses: Jujuy - Poder Judicial de la Provincia de Jujuy.

VIOLENCIA DE GÉNERO: CONDENARON A UN HOMBRE A PRISIÓN PERPETUA

POR EL HOMICIDIO DE YANINA GIRA EN SAN PEDRO DE JUJUY.

El Tribunal en lo Criminal Nº 1 condenó a la pena de prisión perpetua a David Mario Vega, por ser autor penalmente responsable del delito de “Homicidio calificado por haber mantenido una relación de pareja y por ser el hecho perpetrado por un hombre y mediare violencia de genero”; hecho ocurrido en la ciudad de San Pedro de Jujuy.

El veredicto emitido hoy, a fines de la semana pasada , por las juezas María Alejandra Tolaba –presidente de trámite –, Felicia Barrios y el juez Luciano Yapura, fue dado a conocer por la secretaria del Tribunal, Dra. Carina Planckensteiner. La requisitoria de la Fiscalía estableció que el 21 de julio de 2016, aproximadamente entre las 15:30 y 18:30 horas, el acusado, David Vega, ingreso a una habitación del hotel “Oasis”, ubicado en calle 23 de Agosto Nº 330 del barrio Centro de la ciudad antes referida. Posteriormente, Vega hizo ingresar al interior de la habitación a su ex pareja Yanina Analia Gira, para luego agredirla físicamente. El acusado le coloco un cinto en el cuello a la mujer hasta provocarle la muerte por asfixia mecánica compatible con estrangulación; abandonando la habitación y el hotel, aproximadamente a las 18.40 horas, dándose a la fuga y saliendo del país hacia Bolivia. En los alegatos del juicio, el Fiscal ante el Tribunal, Dr. Marcelo Cuellar, solicitó la pena de prisión perpetua para David Vega. Por su parte, las querellantes, doctoras Helen Giselle Quinteros y Leila Rodríguez, del Consejo Provincial de la Mujer e Igualdad de Género, adhirieron al pedido de la fiscalía. En tanto, la defensa técnica del acusado fue ejercida por el Dr. Arnaldo Lucio Plaza.

Los fundamentos de la sentencia se darán a conocer dentro del plazo legal establecido en el Código Procesal Penal de la Provincia, a partir de lo cuál las partes podrán solicitar su revisión ante una instancia superior al Tribunal de juicio. Fuente: Departamento de Prensa y Relaciones Públicas
Poder Judicial de Jujuy

24-5-2022

Forenses: Jujuy - Diputados Nacionales afirman que Jujuy no resuelve la independencia de poderes.

Diputados nacionales presentaron un proyecto para intervenir la justicia jujeña.

Este lunes los diputados del Frente Patria Grande, Federico Fagioli, Itai Hagman y Natalia Zaracho, presentaron un proyecto de ley para solicitar la intervención federal del Poder Judicial de Jujuy , al considerar que el gobernador Gerardo Morales tiene "prácticas autoritarias" y no garantiza "la forma republicana de gobierno, la división de poderes y el sistema democrático". La iniciativa propone designar a un Interventor Federal y declarar en comisión a los miembros del Superior Tribunal de Justicia y al titular del Ministerio Público de la Acusación de la Provincia de Jujuy, Sergio Lello Sánchez. Al respecto habló en Radio 2 el abogado Luis Paz, quien manifestó que la situación del Poder Judicial de Jujuy tiene una gran cantidad de antecedentes como para que legisladores nacionales hayan posado la mirada en la provincia y hayan advertido la independencia de poderes. Recordó que cuando el gobernador Gerardo Morales asumió su cargo, avanzó con una medida para modificar la cantidad de miembros en el Superior Tribunal. "La Constitución provincial prevé 5 miembros y Morales lo elevó a 9. Puso a 4 miembros claramente militantes del partido radical". "Lo grave es que los jujeños no le encontramos la vuelta a poder resolver este problema de división de poderes". En ese sentido Paz mencionó que en la actualidad todas las acciones penales que se promueven en Jujuy contra opositores son de la mano del titular del MPA. "Hoy tenemos un Ministerio Público de la Acusación ‘extra constitución’. Es un organismo que se creó a la sombra de un contenido político de persecución a los opositores", expresó. "En Jujuy el estado de derecho está absolutamente debilitado", dijo Paz y enumeró a "opositores políticos con imputaciones penales, también dirigentes sociales, estudiantes, grupos de universitarios investigados por pintar grafitis en la calle". "Es grave lo que vivimos los jujeños, ojalá la población sintiera que estamos en alerta permanente, que no tenemos garantías, que movilizar en Jujuy implica contravención y posterior cárcel". Consultado sobre la repercusión que tuvo la iniciativa para intervenir la justicia jujeña, Luis Paz expresó que pasaron 72 hs. desde que se dio a conocer el proyecto y llamativamente los diputados opositores (Leila Chaher, Carolina Moisés y Julio Ferreyra) no se pronunciaron sobre el tema. Fuente: Radio 2 Jujuy - www.jujuyalmomento.com

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